Cada uno/a tiene su camino, es único, personal e intransferible. No es algo que haya descubierto hace poco, lo he sabido siempre, pero se estrello en mi cara hasta este fin de semana, el domingo para ser más exactos.
Nuestras vidas son como nuestras huellas digitales, no se repiten. Cuando comencé a escribir este blog pensé que todas las personas podrían utilizarlo como un manual, una guía para poder bajar de peso inteligentemente; analizando cuales era los eventos que aumentaban y reducían mi peso.
Ahora me doy cuenta que estoy totalmente errado, estas son solo mis experiencias, mi diario reflexivo, torcidos experimentos con mi cuerpo y mi alimentación que me han quitado la mayoría de la panza. Tranquilo/a, no significa que voy a dejar de escribir. Tengo una meta, voy a cumplirla, voy a relatártela entera.
Sé que la formalidad no es mi estilo pero como dije este fin de semana fue intenso.
El sábado fue un día rutinario, por lo menos hasta que el sol se poso en el horizonte, dormí casi todo el día (el trabajo en el bar fue arduo, cansado y hasta las 5 am) comí raciones normales, realice mi rutina de ejercicios caseros como era de esperarse: 200 lagartijas y 150 abdominales, limpie mi casa y realice algunas tareas de jardinería.
En la noche me sentí una estrella, la gente que me conoce comentaba sobre mi notoria pérdida de peso y de mi inminente cumpleaños; podía, también, sentir la mirada de la gente que me veía por primera vez, apreciaban las formas de mi cuerpo y sonreían coquetos. La lujuria no era un problema, eso lo tengo claro, “mi ego” luchaba por salir, como un perro hambriento que huele carne fresca fuera de su jaula.
Mi no-novio fue a buscarme al salir del bar, su sonrisa y su mirada llenaron cada uno de los poros de mi piel, todo el cansancio de la noche desapareció y fue reemplazado con paz interior y energía suficiente para ardientes caricias hasta que el sol aparezca.
El domingo fue de descanso, demasiado, tal vez, además de comidas poco adecuadas y nada de ejercicio, todo consistió en dormir, comer, paseos debajo del ardiente sol de la tarde y sexo, delicioso, intenso, completo, con amor.
La noche sirvió para reflexionar, no para echar una mirada atrás, el pasado ya no está, no existe y el futuro es una ilusión, solo tengo lo que vivo ahora, el camino es solo mío, las experiencias son mías, es lo único que tengo y lo único que deseo poseer. Hay mucha gente alrededor y los veo, y comparto con ellos pero al final del día soy solo yo.
Creo que aumente una libra de grasa pura, pero yo le llamo “grasa que feliz llega, pronto parte”. El gimnasio ya está abierto y hoy la rutina será más intensa, una sesión de cardio es solicitada con urgencia y miles de abdominales, literalmente.
Dejo que todo fluya, apago los comerciales de maquinas maravillosas para los abdominales, dejo de preocuparme por los croissants de chocolate que me comí en el desayuno, no permito que el perder peso se convierta en un preocupación mas, disfruto cada momento de descubrimiento. Incluso cierro el blog, por hoy, el gimnasio me espera y tengo nueva música para inspirarme.

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